Miradores de viñedos en la DOC Rioja

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Miradores de viñedos en la DOC Rioja
Viña Tondonia en otoño (Haro, Rioja Alta).

En estos días de otoño, entre el final de la vendimia y el comienzo del invierno, las hojas de las vides cambian de color a distinto ritmo y las parcelas componen mosaicos de tonos rojizos, verdes y dorados. Es una de las mejores épocas del año para disfrutar de los paisajes de viñedos de la DOC Rioja. En un artículo anterior sugerimos cinco rutas para ver viñedos desde el coche. En esta ocasión elegimos seis miradores naturales de viñedos en la Rioja Alta y la Rioja Alavesa. Los seis son fácilmente localizables y poseen un interés histórico o cultural que se suma al paisajístico.

Briones: torreón y jardines del castillo

Briones, como San Vicente de la Sonsierra y Laguardia, está situado en un cerro que domina el valle circundante y contó con un castillo y murallas durante el periodo de disputas territoriales entre los reinos de Castilla y Navarra.

Por su situación elevada, ofrece buenas vistas desde diversos puntos de su antiguo perímetro medieval, pero las más interesantes se encuentran en el lado norte, que va desde las ruinas del castillo hasta un antiguo torreón del siglo XVI reformado posteriormente como vivienda. Desde este rincón, situado en el extremo de la calle Cercas del Torreón, se puede disfrutar de una estupenda panorámica del río Ebro, que traza un espectacular meandro a su paso por el municipio, y de los viñedos cultivados en sus riberas. A la izquierda, lejana, se divisa la localidad alavesa de Labastida, y enfrente San Vicente de la Sonsierra, con sus aldeas Peciña y Ribas de Tereso más al norte. A la derecha se ve con claridad el castillo de Davalillo.

Otro punto de observación privilegiado se encuentra en los jardines donde estuvo emplazado el castillo, del que solo se conservan restos de la torre del homenaje. Precisamente en el hueco de la torre se ha instalado una escalera metálica de caracol que conduce a una plataforma para contemplar el paisaje. Sin embargo, la vista es más hermosa desde el contorno exterior de los jardines, que se asoman al Ebro y su meandro.

En el otro extremo de Briones, junto a la ermita de San Juan o del Santo Cristo, hay bancos con vistas a los viñedos y el Museo de la Cultura del Vino de Bodegas Vivanco.

Castillo de Davalillo, San Asensio

El término municipal de San Asensio posee 1.900 hectáreas de viñedo. El castillo de Davalillo ofrece una espléndida vista panorámica de este territorio de cultivo, y también de Briones, San Vicente de la Sonsierra y otras poblaciones vecinas. Desde la parte posterior, orientada al norte, se divisa un tramo del río Ebro serpenteando por el fondo del valle, y en el horizonte la mole rocosa de la Sierra de Cantabria.

Aunque no existe en el castillo un mirador propiamente dicho, con bancos o paneles explicativos, se trata de uno de los puntos de observación más recomendables de toda la Rioja Alta, y también de los más bellos.

Paisaje de viñedos desde el castillo de Davalillo. © Carlos Sieiro del Nido

Ubicado en lo alto de un cerro, el castillo data del siglo XIII y formó parte de una cadena de fortalezas construidas a ambos lados del río Ebro, que definió durante siglos una inestable frontera entre los reinos de Navarra y de Castilla. Se conservan la mayor parte de los muros exteriores, de piedra de sillería, y la torre del homenaje, que guarda en su interior la sorpresa de una capilla románica. A los pies del cerro se encuentra la ermita de Santa María de Davalillo, construida en sillería y mampostería.

El castillo dista unos cinco kilómetros de San Asensio y es posible llegar en coche hasta escasos metros de la ermita. Desde la ermita hasta la cima de la colina asciende un sendero corto pero de fuerte pendiente, protegido por una barandilla de madera.

Ermita del Cristo, Labastida

La ermita del Santo Cristo, una iglesia-fortaleza fundada por Sancho el Sabio en el siglo XII, se encuentra en lo alto del cerro de la Mota, el punto más elevado de Labastida. El templo conserva partes románicas y góticas, con arquivoltas y capiteles muy desgastados en la portada, y ofrece espléndidas vistas en toda la fachada sur.

En esta zona, frente a la puerta de ingreso, existe un banco de piedra protegido por una balaustrada de hierro, y más a la izquierda un parquecillo con bancos de madera. Desde cualquiera de estos dos lugares se puede disfrutar de un amplísimo paisaje, que abarca el castillo de Davalillo, San Vicente de la Sonsierra, Briones, Haro, Briñas… A los costados, volviendo la vista ligeramente hacia atrás, se encuentra la sierra de Toloño, a cuyas estribaciones pertenece esta colina.

Viñedos de Remelluri, Labastida

Estudios arqueológicos han demostrado que existió un templo prerrománico en el mismo emplazamiento del actual. Este punto podría haber sido, por tanto, el núcleo original a partir del cual se desarrolló Labastida en la Edad Media.

Paseo del Collado, Laguardia

Laguardia fue fundada en la Edad Media como una plaza fuerte del reino de Navarra, con los atributos característicos de este tipo de villas militares: ubicación en lo alto de un cerro, murallas en todo su perímetro y un castillo en el interior. Cumplió bien su misión defensiva, pues permaneció en poder navarro durante siglos, mientras que otras poblaciones de la zona fueron cayendo en manos de Castilla en el transcurso de las guerras fronterizas.

Curiosamente, las mejores vistas de los alrededores no se disfrutan hoy desde el punto más alto de la villa, donde estuvo el castillo, sino desde el paseo del Collado y su prolongación, un delicioso recorrido alrededor de las murallas, que se encuentra en un nivel inferior.

Este paseo es totalmente circular y por lo tanto abarca los cuatro puntos cardinales. En el lado sur se ha acondicionado una zona con mesas y bancos para disfrutar del paisaje. Sin embargo, las vistas son más hermosas por el este y por el norte. Por el este hay un amplio panorama de viñedos, salpicado de pueblecitos y enriquecido con la presencia de un humedal que forma parte de las Lagunas de Laguardia, un área natural protegida por su valor ecológico.

Paseo del Collado, Laguardia

En el lado norte existe un bonito templete con un busto del fabulista Félix María Samaniego, nacido en la localidad. Desde este lugar se divisa la Sierra de Cantabria, en el horizonte, y en primer término viñedos y numerosas bodegas, entre las que destaca la silueta singular de Ysios, diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava.

Iglesia de Santa María, San Vicente de la Sonsierra

La iglesia de Santa María la Mayor es el punto más alto de San Vicente de la Sonsierra, uno de los tres únicos municipios riojanos situados al norte del río Ebro. La villa se desarrolló en torno a un castillo medieval que ofrecía amplias vistas del valle del Ebro, y constituyó un enclave estratégico en el periodo de guerras fronterizas entre los reinos de Castilla y de Navarra. Una vez concluidas las contiendas, la iglesia fue edificada en el antiguo patio de armas del castillo, cuyos restos la rodean en la actualidad.

El cerro en el que se encuentra cuenta con dos puntos de observación con paneles fotográficos, cualquiera de los cuales permite contemplar extensos cultivos de vid. Uno de ellos, orientado hacia el este, tiene enfrente el castillo de Davalillo y a la derecha la localidad vinatera de San Asensio. A la izquierda se divisa un chozo o guardaviñas al borde de una carretera, y más allá otra significada población vinícola, Ábalos. El otro punto de observación, orientado hacia el oeste, ofrece una preciosa vista del río Ebro, del puente medieval que lo cruza en la parte baja del municipio y de los viñedos de la comarca. A lo lejos se ve Briones.

Meandro del rio Ebro en San Vicente de la Sonsierra

La iglesia se encuentra unos metros por encima de estos paneles, y las vistas desde la zona de ingreso, provista de un bonito suelo empedrado con guijarros, son más espectaculares todavía. De estilo gótico tardío, data del siglo XVI y cuenta con un destacado retablo renacentista. En el exterior llama la atención su torre de siete lados desiguales, diseñada para resistir mejor el viento.

El Balcón de La Rioja, puerto de Herrera

La cordillera Cantábrica delimita por el norte el área de cultivo de la Rioja Alavesa y la Sonsierra riojana. De oeste a este recibe diversos nombres: Montes Obarenes, Sierra de Toloño y Sierra de Cantabria, pero se trata siempre de la misma cadena montañosa. Existe una carretera de curvas cerradas y pronunciadísimas pendientes, la A-2124, que la atraviesa por el puerto de Herrera en dirección a Vitoria. A mitad de la ladera se encuentra el Balcón de La Rioja, un mirador señalizado que ofrece las vistas más extensas de la región. No lleva mucho tiempo acceder a él desde la carretera A-124. Si el cielo está despejado, el panorama abarca casi la totalidad de la Rioja Alavesa y la Rioja Alta, desde Logroño hasta Haro y más allá.

Balcón de La Rioja, puerto de Herrera (Samaniego)

El mirador cuenta con espacio para estacionar el coche y con un panel didáctico que señala algunos de los municipios que quedan a la vista, aunque no todos. Es fácil distinguir Logroño, Fuenmayor, Lapuebla de Labarca, Elciego, Cenicero, Baños de Ebro, Leza, Navaridas, Samaniego, San Asensio, Briones… Una porción de cientos de kilómetros cuadrados del valle del Ebro. Por el sur cierran el panorama las sierras de Cameros y de la Demanda, pertenecientes ya al Sistema Ibérico, la frontera natural de La Rioja por el sur.

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