Entrevista a Ángel Varea: «El enoturismo puede regenerar el casco antiguo de Logroño»

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Entrevista a Ángel Varea: «El enoturismo puede regenerar el casco antiguo de Logroño»

Las obras del futuro Centro de la Cultura del Rioja, el proyecto más importante del Ayuntamiento de Logroño en la presente legislatura, comenzarán el próximo mes de diciembre. Este centro temático, que estará situado en pleno casco antiguo de la ciudad, y el Plan «Enoturismo en Logroño», que están ejecutando conjuntamente las Administraciones local, autonómica y central, pretenden convertir la capital de La Rioja en un referente del turismo del vino en España. Ángel Varea, concejal de Promoción de la Ciudad y Casco Antiguo de Logroño y vicepresidente de la Fundación Logroño Turismo, nos lo explica en esta entrevista.

PREGUNTA ● El Plan de Dinamización del Producto Turístico Enoturismo en Logroño ha comenzado con la señalización de los lugares de interés vinícola de la ciudad y con la recuperación del calado de San Gregrorio, una de las principales bodegas subterráneas del casco histórico. ¿Hay otras acciones previstas?

RESPUESTA ● Sí. En la zona de la Rúa Vieja hemos realizado excavaciones arqueológicas en las que ha aparecido un conjunto de instalaciones de vinificación: lagares, prensas, silos… Queda justo enfrente del calado de San Gregorio, por lo que tenemos la idea de recuperar este espacio para que se vea cómo era el proceso de vinificación, previo a la introducción del vino en el calado, donde se llevaba a cabo el proceso de envejecimiento. Hemos tenido la gran suerte de que estos dos recursos están a un lado y otro de la calle. Falta todavía plasmar el proyecto en un plan, pero la idea es cubrir este conjunto y crear en la parte de arriba una sala de usos múltiples con capacidad para unas 150 personas, que vincularíamos con el gran proyecto del Centro de la Cultura del Rioja. El objetivo es crear un circuito abierto en el centro de la ciudad, en el casco antiguo, que nos permita relacionar la «prehistoria» del proceso industrial del vino con el comienzo de la modernidad y con la actualidad. Para ello tenemos justo al otro lado del río Ebro las Bodegas Franco-Españolas, ejemplo del comienzo del proceso industrial en el siglo XIX. Además, queremos relacionar este proyecto enoturístico con el proceso de recuperación del patrimonio histórico que estamos llevando a cabo: murallas, cubo del Revellín, Camino de Santiago… Todo está concentrado en unas pocas calles. Con ello perseguimos que el casco antiguo tenga vida, un flujo permanente de visitantes que contribuya a regenerar económicamente la zona.

P ● Esas instalaciones de vinificación que han aparecido, ¿pertenecían a alguna vivienda?

R ● Se sabía que existían calados bajo el casco antiguo de Logroño, y al derribar algunos edificios, al hacer el estudio arqueológico, encontramos todos estos elementos en la parte inferior. Al excavar en el casco antiguo aparecen lagares por todas partes, lo cual quiere decir que teníamos ahí el primer polígono industrial de bodegas. Eso es lo que resulta interesante contar: que Logroño siempre ha tenido esa tradición del vino y que además todas estas estructuras estaban ubicadas en pleno Camino de Santiago. Es un recurso que tenemos que destacar y aprovechar. Se trata de un proceso largo, porque la recuperación de patrimonio implica un trabajo complejo y de mucho cuidado, pero ya tenemos el hilo conductor.

P ● En la página web de la Fundación Logroño Turismo hay un apartado con información sobre los calados de Logroño: Casa de la Danza, sede de la UNED, Colegio de Ingenieros Industriales… ¿Puede visitarlos libremente cualquier persona que se acerque a estos edificios?

R ● Ese es uno de los problemas que tenemos. Son instituciones privadas y es relativamente complejo, por eso hemos optado por recuperar un calado nuestro, el de San Gregorio. Quizá en el futuro se pueda realizar una ruta de calados.

P ● ¿Cuándo se prevé abrir al público el calado de San Gregorio, y cómo funcionará?

R ● En esa zona de Logroño había numerosos calados, pero a lo largo de los años el Ayuntamiento se ha ido desprendiendo de casi todos. Se sabía que el llamado calado largo estaba ahí, pero no en qué condiciones. Por eso, en primer lugar, explicaremos el proceso de recuperación del propio calado. Después, cómo se utilizaban, las ordenanzas municipales que prohibían el paso de carros por la Rúa Vieja para no trastornar el reposo de los vinos, etc. Por último, queremos que sirva también como oficina de información sobre el futuro Centro de la Cultura del Rioja, que estará situado a solo 25 metros, con un criterio de «abierto por obras», como se hizo en la catedral de Vitoria. Nuestra intención es inaugurarlo antes de las fiestas de la vendimia. El calado está terminado; falta incorporar los contenidos audiovisuales, en los que se está trabajando ahora. En el futuro también se pueden realizar en él catas y cursos de formación. En el Plan de Dinamización está previsto realizar este tipo de cursos a partir de noviembre. Vamos a invitar a los cursos al sector hostelero de las calles Laurel y San Juan, con objeto de que sepan cómo proporcionar a los consumidores una información de calidad sobre el vino de Rioja.

P ● ¿Hay alguna otra medida prevista para potenciar esta zona tradicional de vinos y pinchos?

R ● Sí, dentro del Plan de Enoturismo está prevista una adecuación de las fachadas exteriores de la calle Laurel, que es uno de nuestros principales recursos turísticos. El proyecto se inició el año pasado desde el Ayuntamiento, y este año se va a ampliar a la calle San Juan dentro del Plan.

P ● En cuanto al Centro de la Cultura del Rioja, ¿se financiará íntegramente con fondos del Ayuntamiento?

R ● Sí, exclusivamente. En principio el Gobierno anterior quería hacer un museo del vino en la zona de La Grajera, que es un espacio natural, con sus propios valores. A nosotros nos pareció mejor que los visitantes no tengan que subir a un autobús para ir a ver un museo, sino que esté dentro de la ciudad, para aprovechar todo su potencial enoturístico, comercial, gastronómico…

P ● El proyecto tiene un presupuesto de 12 millones de euros y un plan de ejecución de unos 20 meses. ¿Ha afectado en algo la crisis económica a las previsiones iniciales?

R ● No. Lo teníamos claro y, de hecho, en vez de recortar el proyecto lo hemos complementado. Se trata de una obra que pretende ser la locomotora del casco antiguo, un recurso turístico emblemático de la ciudad de Logroño. La obra vinculará, por medio de su arquitectura, el legado histórico del casco antiguo con el siglo XXI, que pensamos que también tiene que dejar su impronta. Por eso uno de los componentes del proyecto es un gran botellero que permitirá jugar con la luz como elemento arquitectónico, un recurso típicamente actual, porque antes la tecnología no permitía incorporarlo.

P ● ¿Tienen alguna novedad para las fiestas de San Mateo? ¿Se ha considerado darles algún rumbo especial en el futuro?

R ● Es una de las cuestiones que hemos reivindicado. Las fiestas de San Mateo son las fiestas de la vendimia, y tenemos que darles un rumbo que nos permita reivindicar Logroño como capital no solo de La Rioja, sino también del Rioja. El año pasado empezamos con el pisado popular de la uva. La experiencia de meterte en una tina a remostar la uva para sacar el zumo es interesante para cualquiera que no la conozca. Queremos seguir potenciando este tipo de actividades temáticas, como la fuente del vino, que consoliden las fiestas de San Mateo como fiestas de la vendimia.

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