Cornago

  • Autor de la entrada:
Cornago
Cornago. © Carlos Sieiro del Nido.

Cornago está adscrito a la Denominación de Origen Calificada Rioja, pero se trata de una pertenencia anecdótica. Su territorio no es muy apto para el cultivo de la vid y suma apenas 15 hectáreas de viñedo. Es, sin embargo, uno de los pueblos con mayor encanto de la Rioja Oriental. Un caserío muy rústico de piedra, con callejuelas también empedradas de fuerte pendiente, presidido por el señorial castillo de los Luna y por la iglesia de San Pedro, en lo alto de una colina. Merece la pena callejear para apreciar la arquitectura popular y el trazado urbano, de genuino sabor medieval.

La primera referencia escrita a Cornago data del siglo X, y se sabe que antes estuvo bajo dominio árabe. Durante la Edad Media tuvo varios señores, entre los que destacaron los Luna, familia noble de origen navarro-aragonés. María de Luna, hija del Condestable de Castilla Don Álvaro de Luna, realizó una importante remodelación del castillo en el siglo XV. Se trata de una construcción de sillería, que conserva toda la muralla exterior con sus torreones. Es una de las fortalezas más atractivas de La Rioja.

Entre el castillo y la iglesia, que se encuentra a pocos metros, existe una pequeña roca con varias huellas de dinosaurio, muy abundantes en esta zona de la Rioja Baja. La iglesia, del siglo XV, presenta un aspecto fortificado y tiene junto a la entrada una torre de planta semicircular, sin ventanas y con saeteras, más propia de una construcción militar que de un templo. Las vistas desde esta parte alta de la villa, que domina el valle del Linares, son muy amplias, e incluyen las ruinas del convento franciscano de Campolapuente, del siglo XV.



La Plaza de San Blas y su entorno conforman un rincón muy sugestivo. Se trata del barrio del Cerrillo, el más antiguo de Cornago, donde pudo ubicarse su judería, que en el siglo XV representaba más del 10% de la población total. En la plaza se encuentra la ermita de San Blas, románica, construida en mampostería rústica como la mayor parte de las casas, con unos canecillos labrados como único ornamento. Muy cerca, el palacio de los Baroja, de tres pisos, con una galería de arquillos bajo el alero y un bonito escudo de alabastro del siglo XVIII.

Existe una ruta señalizada para visitar el municipio, con un ramal que conduce a la pintoresca aldea de Valdeperillo, situada a menos de dos kilómetros de distancia.

DISTANCIAS:
A 72 kilómetros de Logroño, 40 km de Calahorra y 22,5 km de Enciso.

Deja una respuesta