La arquitectura pionera de Bodegas Olarra

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La arquitectura pionera de Bodegas Olarra

Bodegas Olarra recibió en octubre el premio Best Of Wine Tourism del área Bilbao-Rioja en la categoría de arquitectura, solo unos meses después de concluir una notable reforma interior en su acceso principal. El galardón hace justicia a un edificio que se adelantó varias décadas a la ola de arquitectura bodeguera «de autor» que se ha dado en España en el siglo XXI.


La pasada primavera Bodegas Olarra concluyó la reforma interior de su acceso principal, una obra que potencia su impresionante arquitectura. El recibidor del edificio es ahora una altisima sala de planta hexagonal que incluye una recepción, una tienda, un wine bar y un espacio para eventos provisto de cinco grandes pantallas panorámicas y cubierto por una estructura de cristal. En el centro, una escalera de madera conduce a la zona de oficinas.

Todavía hoy sorprende la modernidad de un edificio que fue inaugurado en Logroño en 1973, una época en la que las bodegas solían ser plantas industriales carentes de cualquier pretensión arquitectónica. Viña Real, Juan Alcorta, Ysios, Darien o Marqués de Riscal, por mencionar ejemplos de la Denominación de Origen Rioja, no llegarían hasta muchos años más tarde, entre 2001 y 2007.

El proyecto de Juan Antonio Ridruejo, además, fue concebido ante todo como una bodega, es decir, como un lugar destinado a la producción de vino, con criterios funcionales que guiaron el diseño arquitectónico (y no al revés). Algo que puede apreciarse fácilmente en las visitas guiadas que organiza la bodega.

Este año, Olarra ha recibido con todo merecimiento el premio de arquitectura Best Of Wine Tourism entre las bodegas de la región Bilbao-Rioja, aunque no ha podido alzarse con el trofeo internacional al que optaban ocho bodegas más de Burdeos, Napa Valley, Mendoza, Oporto, Ciudad del Cabo, Mainz, Florencia y Christchurch. Un reconocimiento para el que reuniría, sin duda, méritos suficientes.

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